07/11/2021 Una historia real, en homenaje a mi madre, a todas las madres Esos niños tenían 8 o 9 años pero el mundo se rendía a sus pies y no había aventura que se les presente como imposible, se encontraron en la escuela, como todas las mañanas y en el recreo acordaron la travesía para la siesta. Esa siesta vacía de personas grandes, esas siestas llenas de cantos lejanos de pájaros que asustan y que atrae a los niños aventureros. El acuerdo fue juntarse a la siesta en la casa de Mailen y desde allí atravesar la siesta hasta el
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