LA CLASE MEDIA SE ESTÁ ROMPIENDO A PEDAZOS

Llegó Milei, un libertario sin restricciones morales, sin una conciencia que le indique cuando está haciendo mal al prójimo y las clases medias y pobres comenzamos rápidamente una caída libre hacia los más extremos niveles de pobreza, conocidos por algunos de otros tiempos o desconocidos por otros que nunca conocieron la pobreza.

La caída del poder adquisitivo del salario fue brusca, en dos meses alrededor de un 40%, dependiendo del sector laboral al que pertenecemos o del rubro de nuestras pequeñas empresas o trabajos independientes.

Rápidamente nos tuvimos que desprender de cuestiones de nuestra vida que nos resultaban comunes, de las más diversas características, vacaciones, utilización de autos, alquileres para hijos que estudian afuera, calidad de la vivienda alquilada, comidas afuera, comidas al paso, comidas en casa, comidas en el comedor barrial, comer, comprar remedios, acceder a la atención de la salud, desde lo que era tu nivel de vida, hacia abajo.

Pero quiero centralizar en la clase media, porque parece que algunos no se dan cuenta de esta caída libre, los más pobres ya se dan cuenta con facilidad porque sienten un dolorcito en el estómago que es generado por el hambre, un dolor que algunos no conocen o no conocían, pero que seguramente van a conocer. La clase media, como en toda caída libre, se ha intentado agarrar de algo en la caída y ahí es que pudo amortiguar la caída, algunos tenían ahorros, en pesos o en dólares, los van vendiendo y se sostienen, justamente la idea de quienes gobiernan es apropiarse de esos dólares que se pudieron ahorrar en otros gobiernos, pero cuando se terminen de vender todos, se retoma la caída libre, otros recurrieron a afrontar gastos necesarios con las tarjetas de crédito, pero sabemos que eso detiene la caída hasta el mes siguiente, desde el mes siguiente se continúa la caída con mayor velocidad.

Podremos frenar la caída durante un mes, dos o cinco, dependiendo de nuestros recursos logrados en otros tiempos, pero necesariamente vamos a seguir cayendo y vamos a atravesar la línea roja de la pobreza, después la de la indigencia.

La caída libre que sufrimos no es un error del gobierno, no nos sirve esperar que resuelvan el error, es EL PLAN DE GOBIERNO, si esperamos, si damos tiempo, el monstruo seguirá creciendo y cada vez será más difícil enfrentarlo, si seguimos este rumbo, la caída llega hasta el piso y no voy a explicar la traducción metafórica de lo que entiendo que es el piso.

Paralelamente, por otro camino, es la oligarquía la que está subiendo a la misma velocidad que nosotros caemos.

La salida en este momento es muy sencilla, la unidad de las clases no oligárquicas tenemos que salir a las calles, como lo hemos hecho en muchos momentos de nuestra historia y desarmar la máquina maligna que nos hace caer, desde ese preciso momento dejaremos de caer y comenzaremos a subir, a volver al lugar de donde nos están tirando, quizás no podamos subir tan rápido como bajamos, pero dejaremos de caer.

¿Y de dónde saco esta idea? La verdad no soy muy creativo, simplemente estoy contando lo que pasó en nuestro país antes y después del 19 y 20 de 2.001, las clases no oligárquicas, con bombos y cacerolas detuvieron la máquina de tirarnos para abajo y comenzamos a subir.

Víctor Hutt

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