EL SER PRO

07/09/2019

Los gobiernos pasan, las políticas económicas pasan, pero quedan las sociedades y sus profundidades, sus convicciones, sus amores y sus odios.
La contienda electoral a nivel nacional se muestra como muy distinta a aquella que viviéramos en el 2015, aquella que originó la más profunda crisis social en la Argentina en los últimos años, y eso trae ilusiones de una mejora de las condiciones sociales.
En aquella elección del 2015 un 51% de la sociedad votó a un presidente que vino a reducir derechos, a empobrecer a los más pobres y enriquecer a los más ricos, que trajo desnutrición y enfermedades a millones de niños, que hizo padecer los peores años de sus vidas a nuestros viejos y la lista de maldades es interminable, incluyendo la muerte de seres humanos de la calidad solidaria de Santiago Maldonado.
Actualmente si observamos el resultado de las PASO y las encuestas posteriores, ese modelo de gobierno encabezado por Macri y empeorado por Pichetto estaría recibiendo alrededor de un 30% de los votos, de los apoyos para seguir, ante esto surgen algunas reflexiones.
Claramente se observa que estamos ante la presencia de un 20% del electorado que votó a Macri en el 2015 y no lo va a votar en el 2019 y esto ilusiona en cuanto a que ese modelo de gobierno no va a continuar, pero no me quiero quedar solo en los resultado electorales, que son sin dudas importantes pero tienen un efecto a corto plazo, quiero intentar analizar en profundidad el sentido de esos votos, porque cada voto expresa las convicciones del votante, más allá de la elección de un gobernante, el voto muestra los sentidos profundos de una sociedad y sobre eso me planteo algunas dudas.
Surgen preguntas para las cuales por ahora no tengo las respuestas, solo preocupaciones.
En el 2015 se votó un discurso que además de prometer el progreso económico venía acompañado de un discurso en el cual se observaba el desprecio por la ayuda a los más humildes, la condena hacia la pobreza, el cuestionamiento de los derechos de los trabajadores, este discurso se escondió un poco en campaña pero luego se clarificó en las acciones de gobierno sin perder el apoyo de ese 51% que, habiendo comprobado sus maldades, volvió a acompañar en el 2017, se siguió apoyando a pesar de haber destruido el sistema solidario de jubilaciones, hambreando a los más viejos y licuando sus reservas, que abandonó la escuela pública vaciándola de recursos y popularizando la expresión “caer en la Escuela Pública”, que avanzó en la desprotección de los trabajadores en un camino a una pésima reforma laboral que pudo ser frenada por la movilización de los trabajadores, que frenó la producción haciendo desaparecer miles de empresas y tirando a la calle a sus trabajadores, que desfinanció el sistema de salud pública llegando a negar las vacunas necesarias para la población, habiendo mostrado todo esto siguió siendo acompañado por sus votantes.
Desde mediados del 2018 y durante lo que va del 2019 comenzó a perder el apoyo de sus votantes, motivado principalmente por el rotundo fracaso de su política económica, por ser el modelo mundial del desastre económico.
La pregunta es, aquellos votantes que acompañaron a pesar su masacre social, ¿siguen creyendo en las políticas de quita de derechos?, ¿le quitan el voto, pero siguen compartiendo los discursos miserables del mundo PRO?, ¿al rechazar a Macri para la presidencia también están rechazando el discurso PRO?
Si solo votan contra Macri por su fracaso económico pero siguen pensando en que el que trabajó en negro no merece jubilación, si siguen pensando que los niños que nacen pobres se merecen seguir siendo pobres y el Estado no tiene que ayudar y esa caterva de miserias humanas que se han multiplicado en estos tiempos, podrá ganar Alberto Fernández y Cristina Kirchner, pero como sociedad seguimos perdiendo contra el egoísmo, contra el individualismo, contra la meritocracia, me alegrará ver el cambio de gobierno el 10 de diciembre, pero seguiré sufriendo la tristeza de vivir en una sociedad tan alejada del amor al prójimo.
La duda está en ese 20% que cambia su voto, en sus verdaderas motivaciones para cambiar respecto a 2015, pero mucho más preocupante es comprobar que a pesar del rotundo fracaso del gobierno de Macri, siguen eligiéndolo porque comparten el discurso discriminador, xenófobo y antipopular del PRO, hoy llamado “Juntos por el Cambio”, preocupa además por entender que Macri ha gobernado para un 10% acomodado, lo que muestra que ahí hay un 20% que a pesar de sufrir en carne propia el daño a la economía que nos produjeron, siente con más fuerza para determinar su voto, la necesidad de acompañar el discurso social miserable del PRO, ese acumulado social constituye el SER PRO, que no es principalmente un modelo económico sino un modelo de humanidad, despreciable por cierto.
Pero otra preocupación que tengo es que el SER PRO no solo está en el PRO, muchos de ellos se infiltran en otros sectores políticos, son los que priorizan el beneficio económico personal por sobre el beneficio de la sociedad y esto trae aparejada la existencia de hechos de corrupción, no son dirigentes populares los corruptos, son SER PRO despreciables infiltrados en propuestas populares, por eso pueden votar contra Macri, estar en partidos que enfrenta a Macri, pero son traidores a los sectores en los que participan, son miserables más allá de sus pertenencias partidarias.
Por todo esto no todo se define el 27 de Octubre, luego de ese día tendremos que seguir trabajando desde nuestra más profunda humanidad para luchar contra el SER PRO que habita en nuestra sociedad, para construir una sociedad más humana, más justa, que merezca ser vivida, que nos dé tranquilidad de vida y que resuelva las diferencias a favor del amor al prójimo.

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