EL DEBATE SOBRE EL ESTADO ES CONCEPTUAL

Tremenda trascendencia toma la polémica del inepto presidente con la cantante y actriz Lali Espósito y surgen varios análisis a partir de esta situación

Por un lado hay quienes dicen que el debate no tiene sentido y se utiliza sólo para distracción de la terrible catástrofe económica que el inepto y su banda están provocando al pueblo argentino, podría ser una de las tantas distracciones que nos tiran los medios, pero considero que no es, porque en realidad es un debate por el rol de la cultura para un pueblo y se inserta en el debate sobre el rol del Estado y allí es donde este tema y el debate sobre la economía se tocan y son parte de lo mismo.

El inepto presidente no ataca antojadizamente a la tierna Lali, sino que la utiliza en realidad para atacar el rol del Estado y lo que nos quiere imponer es un modelo en el cual el Estado no se involucre en las necesidades culturales del pueblo, que no intervenga en brindar felicidad a las personas por la vía de un recital popular, el tema podría agotarse en ese debate, pero entenderlo así sería un error, porque no queda allí, este tema toma dimensión y se agiganta cuando vemos que es sólo una muestra más del concepto de Estado que intentan construir, un Estado que no se involucre en brindar cultura popular, pero tampoco alimento para los comedores de las personas que tienen hambre, tampoco jubilaciones para quienes ya no están en condiciones de trabajar, tampoco fondos para educación, tampoco obras públicas que resuelvan las necesidades de los pueblos, tampoco vacunas, tampoco medicamentos y tantas otras cuestiones para las que entendemos que nuestro Estado debe garantizar derechos, debe atender necesidades.

En el capitalismo que se desarrolla en Argentina hace varias décadas y hasta siglos, el Estado ha cumplido el rol de recaudar parte de la riqueza que producimos los trabajadores y trabajadoras, por la vía de impuestos a toda la población, como el IVA o a las empresas, considerando que las empresas son las que acumulan la riqueza que generamos los trabajadores, es decir, todos los recursos del Estado se obtienen de nuestro trabajo, no son de Milei, no son juntados por el aporte de las empresas, eso es lo que se visualiza superficialmente, pero si miramos a fondo, todos esos recursos son creados por la fuerza del trabajo que aportamos los y las trabajadoras. Teniendo claro el origen de los recursos del Estado, es fácilmente justificable que esos recursos se vuelquen a cubrir necesidades que aparecen en forma colectiva, como la educación, la salud, la vacunación, las obras públicas o las necesidades culturales que son parte de nuestra vida.

Desde el poder de imponer el sentido común que tienen los grupos económicos concentrados para los que gobierna el inepto, desde los medios hegemónicos que manejan, logran construir un concepto superficial de la problemática y ocultar el fondo de la cuestión que quiero abordar en este texto y de esa forma se les hace fácil imponer una idea a un pueblo que algunas veces comete el error de mirar sólo lo superficial y termina pensando a partir de un fondo de la cuestión, que no alcanza a ver, que beneficia a quienes lo quieren perjudicar y salen a opinar en contra de Lali con el sentido común que le construyeron desde el poder hegemónico.

La otra idea fuerza que se impone desde el sentido común hegemónico es que Lali vive del Estado, porque desde el Estado se la ha contratado para algunos recitales, cuando en realidad deberíamos decir que Lali ha trabajado para el Estado, cuando dicen que “vive del Estado”, la idea superficial que pretenden imponer es que se lleva recursos del Estado sin brindar nada a cambio, si no pensamos seriamente esa sencilla afirmación, estamos atentando contra el rol del Estado. Yo me desempeño en el sector laboral de la Educación, tengo 30 años de trabajo como docente, si no trabajo no tengo recursos para la subsistencia, por eso soy claramente un trabajador, si no trabajo no subsisto. Como trabajador de la Educación me he desempeñado siempre en escuelas que son sostenidas por el Estado, siempre me ha pagado el Estado, entonces ingresaría en el mismo concepto que incluyen a Lali, “vivo del Estado”, pero claramente me opongo a esa afirmación del sentido común impuesto, yo “trabajo para el Estado”, el Estado no me regala nada en lo que constituye mi sueldo, yo soy un trabajador que aporta su fuerza laboral para que el Estado argentino pueda garantizar el derecho a la educación.

Detrás de la aparentemente frivolidad que representa la pelea ente Lali y un inepto presidente, el mensaje que se pretende imponer es que los y las enfermeras de los hospitales públicos, los y las docentes, los y las policías y todo el resto de personas que desempeñan sus trabajos en el Estado somos inútiles para la Argentina, porque la cuestión de fondo es destruir todo lo que tenga que ver con el Estado, también a quienes trabajan en la política e imponer un gobierno del mercado, un gobierno de 3 o 4 poderosos que manejan la economía por detrás del inepto presidente.

Y por último quiero expresar que no me producen gracias las vergonzosas acciones en redes sociales del inepto presidente en su pelea con Lali, “ella empezó” por ejemplo, porque ese accionar contra una artista consolida el concepto fascista con el que se desempeña en todas las demás áreas de su plan estratégico, las conductas fascistas nunca se deben descuidara, aunque aparezcan en aparentes escenarios de frivolidad.

Todos somos Lali, todos somos el Estado, todos construimos los recursos del Estado y apoyamos el modelo de un Estado presente y solidario con quienes más lo necesiten, nuestra vida tiene sentido en el amor al prójimo, sin amor al prójimo las sociedades se mueren.

Víctor Hutt

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