Biología para 2do B – 8va actividad

Asignatura:  Biología       Curso:  2do   División:  B         

Tema: ESI (Educación Sexual Integral)

Profesora: Fernández Magalí                       Correo: fernandezlujan429@gmail.com

 Fecha de entrega: 05/10/2020

Actividad N°1

En este encuentro comenzaremos analizando mediante la lectura, uno de los contenidos de ESI relacionado con “El cuerpo y los ideales hegemónicos de belleza”.

Actividad N°2

Responder e investigar

1- Elaborar un diccionario con las palabras desconocidas que encontraron en el texto 2- Armar un collage de fotografías o imágenes de personas.
3- ¿Cuál fue el criterio utilizado para la selección de fotos y/o imágenes? 
4 -¿Qué otros criterios de clasificación podrías haber utilizado?
5- Estos criterios, ¿qué efectos creen que tienen en la vida cotidiana?

El cuerpo y los ideales hegemónicos de belleza

Las últimas investigaciones sobre el genoma humano (todo el ADN de los cromosomas y los genes que éste contiene en los humanos) han dado una gran sorpresa: la variación genética entre los humanos es mucho menor de lo que se pensaba. Por ejemplo, si se analiza un mismo segmento de ADN, entre centenares de humanos de distintos orígenes, se comprobará que su secuencia es muy similar. De hecho, nuestros genotipos son aproximadamente 99,9% idénticos entre sí. De ese 0,1%, las comparaciones de secuencias de ADN entre humanos indican que solamente un 10% de la variabilidad existente puede atribuirse a las diferencias entre las erróneamente llamadas “razas”. Por el contrario, las diferencias genéticas entre individuos tomados de a dos dan cuenta del 90% de la variabilidad genética existente. En términos más sencillos, por ejemplo, una persona de Europa puede compartir muchas más variantes de secuencia de ADN con un asiático o con un africano que con otro europeo del mismo color de piel. Las últimas investigaciones en genética molecular, por lo tanto, no hacen otra cosa que confirmar que “las razas humanas no existen”. Todo parece indicar que ninguna etnia tiene un grado de homogeneidad genética que la diferencie de las otras.
Como señalamos, los humanos compartimos el mismo ADN aproximadamente en un 99,9% y sólo el 0,1% es lo que nos hace biológicamente diferentes de los otros. Ese mínimo porcentaje es el que se expresa en un fenotipo único en cada persona (estatura, color de ojos, piel, cabello, forma de la nariz y las orejas, contextura corporal, tipo de sangre, enzimas específicas, etcétera). Pero los fenotipos no son sólo la expresión de ese 0,1% de nuestro genotipo (todo nuestro ADN), sino que los fenotipos dependen de la interacción del genotipo con el ambiente. Así, genotipo y ambiente interactúan de una forma particular en cada persona, dando lugar a un fenotipo prácticamente irrepetible. Sin embargo, a pesar de que existan tantos fenotipos como los miles de millones de humanos que habitan el planeta, cada sociedad, en el marco de una determinada cultura y contexto histórico, selecciona muy pocos fenotipos que considera “ideales”. Los fenotipos seleccionados expresan las características corporales de varones y mujeres que son consideradas deseables según el modelo de belleza aceptado que varía según la época. Esta selección reducida de fenotipos se contrapone con el hecho biológico de la diversidad existente. Para trabajar este tema en toda su complejidad, proponemos llevar al aula una secuencia de cinco actividades. En ellas, se abordará el dilema de la diversidad biológica y fenotípica versus la uniformidad de los fenotipos corporales considerados culturalmente como patrones hegemónicos de estética y perfección. Si bien desde la perspectiva de la enseñanza de las Ciencias Naturales se pone el énfasis en los aspectos biológicos del cuerpo, es indudable que el abordaje del cuerpo humano a partir de una única disciplina reduce y simplifica el análisis de la complejidad de su diversidad biológica y cultural.


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