Lengua y literatura de 3ro C y D – segunda actividad

Actividad de Literatura                  3º Año ESA Divisiones “C” y “D”             6/4/2020

Prof.: Daniela E. Evequoz

El matadero de Esteban Echeverría

Considerado el primer cuento de la literatura argentina, “El matadero” circunscribe las acciones a un espacio geográfico ubicado en la zona intermedia o fronteriza entre la ciudad y el campo. La dicotomía “civilización y barbarie”, que recorrió la literatura argentina del siglo XIX, ya aparece en la elección de este ambiente, porque el matadero era el lugar por donde lo rural —la barbarie, según la visión de algunos intelectuales de la época— penetraba en la ciudad: las reses eran traídas desde el campo para servir de alimento a la gente de la ciudad. 
En ese mundo vivían los pialadores, los matarifes, los descuartizadores, las achuradoras, las mulatas, que estaban en contacto con las vísceras y la carroña, con la grasa y con la sangre.

Lo que desencadena la anécdota inicial del relato es la falta de reses en el matadero de la Convalecencia, debida a las intensas lluvias. Luego de una descripción minuciosa del ambiente, el relato se detiene en el día en que se reinicia la faena: un toro se escapa y huye por las calles de la ciudad, un lazo le cercena la cabeza a un niño, un unitario se acerca al lugar y es torturado y asesinado por los mazorqueros.

Leído desde la perspectiva del Romanticismo, “El matadero” es un relato de denuncia política y social que muestra hasta qué punto, en esa época, la superación del enfrentamiento entre unitarios y federales era impensable. Los jóvenes del matadero, entrenados en

el cuchillo y en la pelea, difícilmente podrían ser la cabeza pensante de una nación.

Esta representación del conflicto político propio de la época enfrenta dos mundos: el del joven unitario y el de la Mazorca, el de la civilización y el de la barbarie, el de la ciudad y el del campo, el del espíritu y el del materialismo. Esta brutal oposición sólo pudo producir violencia y muerte.

El ambiente: El Matadero tiene rasgos naturalistas: la descripción del lugar; los animales y las per­sonas que se disputan las achuras; el degüe­llo del niño. La descripción de las costumbres muestra en qué situación económico-social viven funcio­narios, mazorqueros, gringos, mulatos y negros.

Episodio del toro y degüello del niño. Descripción naturalista de las tareas.

El matambre a Matasiete, degollador de unitarios. ¡Viva Matasiete.! [ … ] ¡Allá va el toro! [ … ] el animal acosado por los gritos y sobre todo por dos picanas agudas que le espoleaban la cola [ … ] arremetió bufando a la puerta, lanzando a entrambos lados una rojiza y fosfórica mirada. Diole el tirón el enlazador sentando su caballo, desprendió el lazo del asta, crujió por el aire un áspero zumbido y al mismo tiempo se vio rodar desde lo alto de una horqueta del corral, como si un golpe de hacha la hubiese dividido a cercén, una cabeza de niño …

Episodio del unitario y de Matasiete. Vejamen y muerte del unitario.

Mas de repente la ronca voz de un carnicero gritó: -¡Allí viene un unitario!, y al oír tan significativa palabra toda aquella chusma se detuvo como herida de una impresión subitánea.

-¿No le ven la patilla en forma de U? No trae divisa en el fraque ni luto en el sombrero.

-Perro unitario.

-Es un cajetilla.

-Monta en silla como los gringos.

-La mazorca con él.

-¡La tijera!

-Es preciso sobarlo.

-Trae pistoleras por pintar.

-Todos estos cajetillas unitarios son pintores como el diablo.

-¿A que no te le animas, Matasiete?

-¿A que no?

-A que sí.

Matasiete era hombre de pocas palabras y de mucha acción. Tratándose de violencia, de agilidad, de destreza en el hacha, el cuchillo o el caballo, no hablaba y obraba. Lo habían picado: prendió la espuela a su caballo y se lanzó a brida suelta al encuentro del unitario.

(…)

A la casilla con él, a la casilla. Preparen la mashorca y las tijeras. ¡Mueran los salvajes unitarios! ¡Viva el Restaurador de las leyes!

(…)

El joven, en efecto, estaba fuera de sí de cólera. Todo su cuerpo parecía estar en convulsión: su pálido y amoratado rostro, su voz, su labio trémulo, mostraban el movimiento convulsivo de su corazón, la agitación de sus nervios. Sus ojos de fuego parecían salirse de la órbita, su negro y lacio cabello se levantaba erizado. Su cuello desnudo y la pechera de su camisa dejaban entrever el latido violento de sus arterias y la respiración anhelante de sus pulmones.

-¿Tiemblas? -le dijo el Juez.

-De rabia, por que no puedo sofocarte entre mis brazos.

(…)

Sus fuerzas se habían agotado; inmediatamente quedó atado en cruz y empezaron la obra de desnudarlo. Entonces un torrente de sangre brotó borbolloneando de la boca y las narices del joven y extendiéndose empezó a caer a chorros por entrambos lados de la mesa. Los sayones quedaron inmobles y los espectadores estupefactos.

Finalmente, la lectura detenida de El Matadero revela la existencia de símbolos. Echeverría censura el régimen político a través de ese lugar y de su gente:

·El Matadero es el país

·la casilla es Buenos Aires

·el juez es Juan Manuel de Rosas

·los matarifes son la Mazorca

·el unitario simboliza a la joven generación argentina

Actividades para resolver a partir de la lectura de  los fragmentos anteriores:

Presten atención a la lectura (en clase leeremos todo el cuento), y extraiga los siguientes datos:

-Época histórica en que se desarrolla el relato.

-Tipo de personas que frecuentan el matadero (¿conoce Ud. un matadero? ¿Cómo lo describiría?.

-Imagine que tiene que escribir un acta en la que conste lo que le sucedió al joven unitario, ¿cómo la escribiría? Redáctela.

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