{"id":1757,"date":"2020-06-29T00:58:27","date_gmt":"2020-06-29T03:58:27","guid":{"rendered":"http:\/\/victorhutt.com.ar\/?p=1757"},"modified":"2020-06-29T00:58:30","modified_gmt":"2020-06-29T03:58:30","slug":"lengua-y-literatura-para-3ro-c-y-d-6ta-actividad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/victorhutt.com.ar\/index.php\/2020\/06\/29\/lengua-y-literatura-para-3ro-c-y-d-6ta-actividad\/","title":{"rendered":"Lengua y Literatura para 3ro C y D &#8211; 6ta actividad"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Establecimiento.\nESJA N\u00ba 12&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 7\/6\/2020<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Materia:\nLiteratura<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Curso: 3\u00ba\u00a0C\u00a0y\u00a0D<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Docente:\nDaniela Elisa Evequoz.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Otro\ntexto fundacional de la literatura argentina: \u201cFacundo o Civilizaci\u00f3n y\nBarbarie\u201d, Domingo Faustino Sarmiento. (Cap\u00edtulo 3)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>Facundo o civilizaci\u00f3n y barbarie en las pampas\nargentinas<\/strong><\/em><strong>&nbsp;es un\nlibro escrito en 1845 por D. F. Sarmiento durante su exilio en\nChile.&nbsp;Adem\u00e1s de su valor literario, la obra resulta fundamental porque\nanaliza los conflictos que surgieron en Argentina luego de la independencia,\npartiendo de la confrontaci\u00f3n entre los conceptos de civilizaci\u00f3n y\nbarbarie.&nbsp;<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuamos con la lectura del segundo texto\nfundacional: El Facundo, de Sarmiento, un ensayo que presenta una determinada\nlectura sobre la realidad nacional y busca posicionar a su autor como una\nfigura fundamental para el porvenir de la naci\u00f3n. Leemos algunos fragmentos (en\nadjunto) y realizamos las consignas para una mejor interpretaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez resulte extenso este fragmento, pero es\nimportante leerlo \u2013t\u00f3mense su tiempo-, porque nos sirve de an\u00e1lisis de una de\nlas principales obras literarias argentinas y de enlace a la que analizaremos\ncon posterioridad: El Mart\u00edn Fierro. Avanti!<\/p>\n\n\n\n<p>A medida que lean, respondan las siguientes\npreguntas. Les facilitar\u00e1n la comprensi\u00f3n del texto:<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li>Sarmiento\ndefine como \u201can\u00e1rquico\u201d al campesinado argentino, \u00bfpor qu\u00e9?<\/li><li>C\u00f3mo\ntranscurre un d\u00eda del var\u00f3n del campo \u2013el gaucho-&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ?<\/li><li>Cu\u00e1les son\nsus destrezas?<\/li><li>Qu\u00e9 es para\n\u00e9l, el cuchillo? Para qu\u00e9 lo usa?<\/li><li>Cu\u00e1ndo\nadquiere un renombre (fama)?<\/li><li>A qui\u00e9nes\ndaba asilo Juan Manuel de Rosas en su estancia y a qui\u00e9nes no?<\/li><li>S\u00f3lo dos\ndestinos tiene el gaucho, cu\u00e1les son?<\/li><li>Qui\u00e9nes son\nlos jueces de la campa\u00f1a?<\/li><li>C\u00f3mo es la\njusticia que imparten?<\/li><li>Dice\nSarmiento que los caudillos argentinos son injustos y autoritarios, como los de\nqu\u00e9 pueblo de la tierra?<\/li><li>Cu\u00e1les son\nlas dos sociedades existentes antes de 1810 en este pa\u00eds?<\/li><li>Con qu\u00e9\npalabras define la reputaci\u00f3n del gaucho?<\/li><li>Qu\u00e9 trajo el movimiento revolucionario de 1810 a las ciudades?<\/li><li>C\u00f3mo describe\nal gobierno del \u201cestanciero\u201d Juan Manuel de Rosas?<\/li><\/ol>\n\n\n\n<p>\n \n \n  \n  \n  \n  \n  \n  \n  \n  \n  \n  \n  \n  \n \n \n \n\n \n \n \n\n \n \n \n<strong>3. Asociaci\u00f3n. -La pulper\u00eda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En el cap\u00edtulo primero hemos dejado al campesino\nargentino en el momento en que ha llegado a la edad viril, tal cual lo ha\nformado la naturaleza y la falta de verdadera sociedad en que vive. Le hemos\nvisto hombre, independiente de toda necesidad, libre de toda sujeci\u00f3n, sin\nideas de gobierno, porque todo orden regular y sistemado se hace de todo punto\nimposible. Con estos h\u00e1bitos de incuria, de independencia, va a entrar en otra\nescala de la vida campestre, que, aunque vulgar, es el punto de partida de\ntodos los grandes acontecimientos que vamos a ver desenvolverse muy luego.<\/p>\n\n\n\n<p>(\u2026)Salen, pues, los varones sin saber fijamente\nad\u00f3nde. Una vuelta a los ganados, una visita a una cr\u00eda o a la querencia de un\ncaballo predilecto invierte una peque\u00f1a parte del d\u00eda; el resto lo absorbe una\nreuni\u00f3n en una venta o&nbsp;<em>pulper\u00eda<\/em>. All\u00ed concurren cierto n\u00famero de\nparroquianos de los alrededores; all\u00ed se dan y adquieren las noticias sobre los\nanimales extraviados; tr\u00e1zanse en el suelo las marcas del ganado; s\u00e1bese d\u00f3nde\ncaza el tigre, d\u00f3nde se le han visto los rastros al le\u00f3n; all\u00ed se arman las\ncarreras, se reconocen los mejores caballos; all\u00ed, en fin, est\u00e1 el cantor; all\u00ed\nse fraterniza por el circular de la copa y las prodigalidades de los que\nposeen.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta vida tan sin emociones, el\njuego sacude los esp\u00edritus enervados, el licor enciende las imaginaciones\nadormecidas. Esta asociaci\u00f3n accidental de todos los d\u00edas viene, por su\nrepetici\u00f3n, a formar una sociedad m\u00e1s estrecha que la de donde parti\u00f3 cada\nindividuo, y en esta asamblea sin objeto p\u00fablico, sin inter\u00e9s social, empiezan\na echarse los rudimentos de las reputaciones que m\u00e1s tarde, y andando los a\u00f1os,\nvan a aparecer en la escena pol\u00edtica. Ved c\u00f3mo:<\/p>\n\n\n\n<p>El gaucho estima, sobre todas las cosas,\nlas fuerzas f\u00edsicas, la destreza en el manejo del caballo, y, adem\u00e1s, el valor.\nEsta reuni\u00f3n, este&nbsp;<em>club<\/em>&nbsp;diario, es un verdadero circo\nol\u00edmpico, en que se ensayan y comprueban los quilates del m\u00e9rito de cada uno.<\/p>\n\n\n\n<p>El gaucho anda armado del cuchillo que\nha heredado de los espa\u00f1oles: esta peculiaridad de la Pen\u00ednsula, este grito\ncaracter\u00edstico de Zaragoza:&nbsp;<em>\u00a1Guerra a cuchillo!<\/em>, es aqu\u00ed m\u00e1s real\nque en Espa\u00f1a. El cuchillo, a m\u00e1s de un arma, es un instrumento que le sirve\npara todas sus ocupaciones: no puede vivir sin \u00e9l; es como la trompa del\nelefante, su brazo, su mano, su dedo, su todo. El gaucho, a la par de jinete,\nhace alarde de valiente, y el cuchillo brilla a cada momento, describiendo\nc\u00edrculos en el aire, a la menor provocaci\u00f3n, sin provocaci\u00f3n alguna, sin otro\ninter\u00e9s que medirse con un desconocido; juega a las pu\u00f1aladas, como jugar\u00eda a\nlos dados. Tan profundamente entran estos h\u00e1bitos pendencieros en la vida\n\u00edntima del gaucho argentino, que las costumbres han creado sentimientos de\nhonor y una esgrima que garantiza la vida. El hombre de la plebe de los dem\u00e1s\npa\u00edses toma el cuchillo para matar, y mata; el gaucho argentino lo desenvaina\npara pelear, y hiere solamente. Es preciso que est\u00e9 muy borracho, es preciso\nque tenga instintos verdaderamente malos, o rencores muy profundos, para que\natente contra la vida de su adversario. Su objeto es s\u00f3lo&nbsp;<em>marcarlo<\/em>,\ndarle una tajada en la cara, dejarle una se\u00f1al indeleble. As\u00ed, se ve a estos\ngauchos llenos de cicatrices, que rara vez son profundas. La ri\u00f1a, pues, se\ntraba por brillar, por la gloria del vencimiento, por amor a la reputaci\u00f3n.\nAncho c\u00edrculo se forma en torno de los combatientes, y los ojos siguen con\npasi\u00f3n y avidez el centelleo de los pu\u00f1ales, que no cesan de agitarse un\nmomento. Cuando la sangre corre a torrentes, los espectadores se creen\nobligados, en conciencia, a separarlos. Si sucede alguna&nbsp;<em>desgracia<\/em>,\nlas simpat\u00edas est\u00e1n por el que se desgraci\u00f3: el mejor caballo le sirve para\nsalvarse a parajes lejanos, y all\u00ed lo acoge el respeto o la compasi\u00f3n. Si la\njusticia le da alcance, no es raro que haga frente, y si&nbsp;<em>corre a la\npartida<\/em>, adquiere un renombre, desde entonces, que se dilata sobre una\nancha circunferencia. Transcurre el tiempo, el juez ha sido mudado, y ya puede\npresentarse de nuevo en su pago, sin que se proceda a ulteriores persecuciones;\nest\u00e1 absuelto. Matar es una desgracia, a menos que el hecho se repita tantas\nveces que inspire horror el contacto del asesino. El estanciero don Juan Manuel\nRosas, antes de ser hombre p\u00fablico, hab\u00eda hecho de su residencia una especie de\nasilo para los homicidas, sin que jam\u00e1s consintiese en su servicio a los\nladrones; preferencias que se explicar\u00edan f\u00e1cilmente por su car\u00e1cter de gaucho\npropietario, si su conducta posterior no hubiese revelado afinidades que han\nllenado de espanto al mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>(\u2026)<\/p>\n\n\n\n<p>Con esta sociedad, pues, en que la cultura del\nesp\u00edritu es in\u00fatil e imposible; donde los negocios municipales no existen;\ndonde el bien p\u00fablico es una palabra sin sentido, porque no hay p\u00fablico, el\nhombre dotado eminentemente se esfuerza por producirse, y adopta para ello los\nmedios y los caminos que encuentra. El gaucho ser\u00e1 un malhechor o un caudillo,\nseg\u00fan el rumbo que las cosas tomen, en el momento en que ha llegado a hacerse\nnotable.<\/p>\n\n\n\n<p>Costumbres de este g\u00e9nero requieren\nmedios vigorosos de represi\u00f3n, y para reprimir desalmados se necesitan jueces\nm\u00e1s desalmados a\u00fan. Lo que al principio dije del capataz de carretas se aplica\nexactamente al juez de campa\u00f1a. Ante toda otra cosa, necesita valor: el terror\nde su nombre es m\u00e1s poderoso que los castigos que aplica. El juez es,\nnaturalmente, alg\u00fan famoso de tiempo atr\u00e1s, a quien la edad y la familia han\nllamado a la vida ordenada. Por supuesto, que la justicia que administra es de\ntodo punto arbitraria: su conciencia o sus pasiones lo gu\u00edan, y sus sentencias\nson inapelables. A veces, suele haber jueces de \u00e9stos que lo son de por vida y\nque dejan una memoria respetada. Pero la coincidencia de estos medios\nejecutivos y lo arbitrario de las penas forman ideas en el pueblo sobre el poder\nde la&nbsp;<em>autoridad<\/em>&nbsp;que m\u00e1s tarde viene a producir sus efectos. El\njuez se hace obedecer por su reputaci\u00f3n de audacia temible, su autoridad, su\njuicio sin formas, su sentencia, un&nbsp;<em>yo lo mando<\/em>&nbsp;y sus\ncastigos, inventados por \u00e9l mismo. De este desorden, quiz\u00e1 por mucho tiempo\ninevitable, resulta que el caudillo que en las revueltas llega a elevarse,\nposee sin contradicci\u00f3n, y sin que sus secuaces duden de ello, el poder amplio\ny terrible que s\u00f3lo se encuentra hoy en los pueblos asi\u00e1ticos.<\/p>\n\n\n\n<p>El caudillo argentino es un Mahoma que\npudiera, a su antojo, cambiar la religi\u00f3n dominante y forjar una nueva. Tiene\ntodos los poderes: su injusticia es una desgracia para su v\u00edctima, pero no un\nabuso de su parte; porque \u00e9l puede ser injusto; m\u00e1s todav\u00eda: \u00e9l ha de ser injusto\nnecesariamente; siempre lo ha sido.<\/p>\n\n\n\n<p>(\u2026)<\/p>\n\n\n\n<p>La vida de los campos\nargentinos, tal como la he mostrado, no es un accidente vulgar: es un orden de\ncosas, un sistema de asociaci\u00f3n caracter\u00edstico, normal, \u00fanico, a mi juicio, en\nel mundo, y \u00e9l solo basta para explicar toda nuestra revoluci\u00f3n. Hab\u00eda, antes\nde 1810, en la Rep\u00fablica Argentina, dos sociedades distintas, rivales e\nincompatibles, dos civilizaciones diversas: la una, espa\u00f1ola, europea, culta, y\nla otra, b\u00e1rbara, americana, casi ind\u00edgena; y la revoluci\u00f3n de las ciudades\ns\u00f3lo iba a servir de causa, de m\u00f3vil, para que estas dos maneras distintas de\nser de un pueblo se pusiesen en presencia una de otra, se acometiesen y,\ndespu\u00e9s de largos a\u00f1os de lucha, la una absorbiese a la otra. He indicado la\nasociaci\u00f3n normal de la campa\u00f1a, la desasociaci\u00f3n, peor mil veces que la tribu\nn\u00f3made; he mostrado la asociaci\u00f3n ficticia, en la desocupaci\u00f3n; la formaci\u00f3n de\nlas reputaciones gauchas: valor, arrojo, destreza, violencias y oposici\u00f3n a la\njusticia regular, a la justicia civil de la ciudad. Este fen\u00f3meno de\norganizaci\u00f3n social exist\u00eda en 1810, existe a\u00fan, modificado en muchos puntos,\nmodific\u00e1ndose lentamente en otros e intacto en muchos a\u00fan. Estos focos de\nreuni\u00f3n del gauchaje valiente, ignorante, libre y desocupado estaban\ndiseminados a millares en la campa\u00f1a. La revoluci\u00f3n de 1810 llev\u00f3 a todas\npartes el movimiento y el rumor de las armas. La vida p\u00fablica, que hasta\nentonces hab\u00eda faltado a esta asociaci\u00f3n \u00e1raberromana, entr\u00f3 en todas las\nventas, y el movimiento revolucionario trajo, al fin, la asociaci\u00f3n b\u00e9lica en\nla&nbsp;<em>montonera<\/em>&nbsp;provincial, hija leg\u00edtima de la venta y de la\nestancia, enemiga de la ciudad y del ej\u00e9rcito patriota revolucionario.\nDesenvolvi\u00e9ndose los acontecimientos, veremos las montoneras provinciales con\nsus caudillos a la cabeza; en Facundo Quiroga, \u00faltimamente triunfante en todas\npartes, la campa\u00f1a sobre las ciudades, y dominadas \u00e9stas en su esp\u00edritu,\ngobierno, civilizaci\u00f3n, formarse al fin el Gobierno central, unitario,\ndesp\u00f3tico, del estanciero don Juan Manuel Rosas, que clava en la culta Buenos\nAires el cuchillo del gaucho y destruye la obra de los siglos, la civilizaci\u00f3n,\nlas leyes y la libertad.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div><p id=\"pvc_stats_1757\" class=\"pvc_stats all  \" data-element-id=\"1757\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/victorhutt.com.ar\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p><div class=\"pvc_clear\"><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Establecimiento. ESJA N\u00ba 12&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 7\/6\/2020 Materia: Literatura Curso: 3\u00ba\u00a0C\u00a0y\u00a0D Docente: Daniela Elisa Evequoz. Otro texto fundacional de la literatura argentina: \u201cFacundo o Civilizaci\u00f3n y Barbarie\u201d, Domingo Faustino Sarmiento. (Cap\u00edtulo 3) Facundo o civilizaci\u00f3n y barbarie en las pampas argentinas&nbsp;es un libro escrito en 1845 por D. F. Sarmiento durante su exilio en Chile.&nbsp;Adem\u00e1s de su valor literario, la obra resulta fundamental porque analiza los conflictos que surgieron en Argentina luego de la independencia, partiendo de la confrontaci\u00f3n entre los conceptos de civilizaci\u00f3n y barbarie.&nbsp; Continuamos con la lectura del segundo texto fundacional: El Facundo, de Sarmiento, un ensayo que presenta<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_1757\" class=\"pvc_stats all  \" data-element-id=\"1757\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/victorhutt.com.ar\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":"","_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[31,32,2],"tags":[],"class_list":["post-1757","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-3c","category-3d","category-esa12"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/victorhutt.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1757","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/victorhutt.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/victorhutt.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/victorhutt.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/victorhutt.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1757"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/victorhutt.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1757\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1758,"href":"https:\/\/victorhutt.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1757\/revisions\/1758"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/victorhutt.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1757"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/victorhutt.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1757"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/victorhutt.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1757"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}