{"id":1369,"date":"2020-05-22T01:30:05","date_gmt":"2020-05-22T04:30:05","guid":{"rendered":"http:\/\/victorhutt.com.ar\/?p=1369"},"modified":"2020-05-22T01:30:08","modified_gmt":"2020-05-22T04:30:08","slug":"lengua-y-literatura-para-3ro-b-segunda-actividad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/victorhutt.com.ar\/index.php\/2020\/05\/22\/lengua-y-literatura-para-3ro-b-segunda-actividad\/","title":{"rendered":"Lengua y Literatura para 3ro B &#8211; Segunda actividad"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>3er<\/strong><strong> <\/strong><strong>a\u00f1o<\/strong><strong> <\/strong><strong>B<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Lengua<\/strong><strong> <\/strong><strong>y<\/strong><strong> <\/strong><strong>Literatura<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Profesora: Valeria G\u00f3mez<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Leer el cuento de Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez, \u201cEl\nahogado m\u00e1s hermoso del mundo\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Transcriban y completen las siguientes\noraciones<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>*En el inicio del\nrelato, el ahogado es confundido con\u2026..<\/p>\n\n\n\n<p>*Esteban es un\nahogado sobrenatural porque<\/p>\n\n\n\n<p>*Los pobladores\ndeciden llamarlo Esteban porque\u2026.<\/p>\n\n\n\n<p>*Imaginan que su\nvida fue\u2026\u2026<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Comparen\nlas actitudes de los hombres y de las mujeres con el ahogado.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Marquen con un X la opci\u00f3n correcta.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La ficci\u00f3n narrada\nen este cuento es la historia de: <\/p>\n\n\n\n<p>Un hombre ahogado.<\/p>\n\n\n\n<p>Un pueblo de\npescadores supersticiosos.<\/p>\n\n\n\n<p>Un pueblo que busca\nprosperar y tener identidad propia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Expliquen el sentido de las siguientes citas:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u2026sus casas iban a\ntener las puertas m\u00e1s anchas, los techos m\u00e1s altos, los pisos m\u00e1s firmes, para\nque el recuerdo de Esteban pudiera andar por todas partes sin tropezar con los\ntravesa\u00f1os\u2026\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u2026me hubiera\namarrado yo mismo un \u00e1ncora de gal\u00f3n en el cuello y hubiera trastabillado como\nquien no quiere la cosa en los acantilados, para no andar ahora estorbando con\neste muerto de mi\u00e9rcoles, como ustedes dicen, para no molestar a nadie con esta\nporquer\u00eda de fiambre que no tiene nada que ver conmigo\u2026\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u2026s\u00ed, all\u00e1, es el\npueblo de Esteban\u201d<\/p>\n\n\n\n<p><strong>&nbsp;Fecha estimada de entrega: Jueves 4\/06<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>A\ntrav\u00e9s de mail x Word o formato audio (leyendo las consignas) con los\nsiguientes datos:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Nombre\/apellido\/curso\/divisi\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Mail:&nbsp; <\/strong><a href=\"mailto:profevaleLyL@gmail.com\"><strong>profevaleLyL@gmail.com<\/strong><\/a><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Se\nrealizar\u00e1 devoluci\u00f3n general de todos los trabajos recepcionados la semana\nposterior.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El\nahogado m\u00e1s hermoso del mundo <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Gabriel\nGarc\u00eda M\u00e1rquez <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los primeros ni\u00f1os que vieron el promontorio oscuro y sigiloso que se acercaba por el mar, se hicieron la ilusi\u00f3n de que era un barco enemigo. Despu\u00e9s vieron que no llevaba banderas ni arboladura, y pensaron que fuera una ballena. Pero cuando qued\u00f3 varado en la playa le quitaron los matorrales de sargazos, los filamentos de medusas y los restos de card\u00famenes y naufragios que llevaba encima, y s\u00f3lo entonces descubrieron que era un ahogado. <br>\u00a0Hab\u00edan jugado con \u00e9l toda la tarde, enterr\u00e1ndolo y desenterr\u00e1ndolo en la arena, cuando alguien los vio por casualidad y dio la voz de alarma en el pueblo. Los hombres que lo cargaron hasta la casa m\u00e1s pr\u00f3xima notaron que pesaba m\u00e1s que todos los muertos conocidos, casi tanto como un caballo, y se dijeron que tal vez hab\u00eda estado demasiado tiempo a la deriva y el agua se le hab\u00eda metido dentro de los huesos. Cuando lo tendieron en el suelo vieron que hab\u00eda sido mucho m\u00e1s grande que todos los hombres, pues apenas si cab\u00eda en la casa, pero pensaron que tal vez la facultad de seguir creciendo despu\u00e9s de la muerte estaba en la naturaleza de ciertos ahogados. Ten\u00eda el olor del mar, y s\u00f3lo la forma permit\u00eda suponer que era el cad\u00e1ver de un ser humano, porque su piel estaba revestida de una coraza de r\u00e9mora y de lodo. <br>\u00a0No tuvieron que limpiarle la cara para saber que era un muerto ajeno. El pueblo ten\u00eda apenas unas veinte casas de tablas, con patios de piedras sin flores, desperdigadas en el extremo de un cabo des\u00e9rtico. La tierra era tan escasa, que las madres andaban siempre con el temor de que el viento se llevara a los ni\u00f1os, y a los pocos muertos que les iban causando los a\u00f1os ten\u00edan que tirarlos en los acantilados. Pero el mar era manso y pr\u00f3digo, y todos los hombres cab\u00edan en siete botes. As\u00ed que cuando encontraron el ahogado les bast\u00f3 con mirarse los unos a los otros para darse cuenta de que estaban completos. <br>\u00a0Aquella noche no salieron a trabajar en el mar. Mientras los hombres averiguaban si no faltaba alguien en los pueblos vecinos, las mujeres se quedaron cuidando el ahogado. Le quitaron el lodo con tapones de esparto, le desenredaron del cabello los abrojos submarinos y le rasparon la r\u00e9mora con fierros de desescamar pescados. A medida que lo hac\u00edan, notaron que su vegetaci\u00f3n era de oc\u00e9anos remotos y de aguas profundas, y que sus ropas estaban en piltrafas, como si hubiera navegado por entre laberintos de corales. Notaron tambi\u00e9n que sobrellevaba la muerte con altivez, pues no ten\u00eda el semblante solitario de otros ahogados de mar, ni tampoco la catadura s\u00f3rdida y menesterosa de los ahogados fluviales. Pero solamente cuando acabaron de limpiarlo tuvieron conciencia de la clase de hombre que era, y entonces se quedaron sin aliento. No s\u00f3lo era el m\u00e1s alto, el m\u00e1s fuerte, el m\u00e1s viril y el mejor armado que hab\u00edan visto jam\u00e1s, sino que todav\u00eda cuando lo estaban viendo no les cab\u00eda en la imaginaci\u00f3n. <br>\u00a0No encontraron en el pueblo una cama bastante grande para tenderlo ni una mesa bastante s\u00f3lida para velarlo. No le vinieron los pantalones de fiesta de los hombres m\u00e1s altos, ni las camisas dominicales de los m\u00e1s corpulentos, ni los zapatos del mejor plantado. Fascinadas por su desproporci\u00f3n y su hermosura, las mujeres decidieron entonces hacerle unos pantalones con un buen pedazo de vela cangreja, y una camisa de bramante de novia, para que pudiera continuar su muerte con dignidad. Mientras cos\u00edan sentadas en c\u00edrculo, contemplando el cad\u00e1ver entre puntada y puntada, les parec\u00eda que el viento no hab\u00eda sido nunca tan tenaz ni el Caribe hab\u00eda estado nunca tan ansioso como aquella noche, y supon\u00edan que esos cambios ten\u00edan algo que ver con el muerto. Pensaban que si aquel hombre magn\u00edfico hubiera vivido en el pueblo, su casa habr\u00eda tenido las puertas m\u00e1s anchas, el techo m\u00e1s alto y el piso m\u00e1s firme, y el bastidor de su cama habr\u00eda sido de cuadernas maestras con pernos de hierro, y su mujer habr\u00eda sido la m\u00e1s feliz. Pensaban que habr\u00eda tenido tanta autoridad que hubiera sacado los peces del mar con s\u00f3lo llamarlos por sus nombres, y habr\u00eda puesto tanto empe\u00f1o en el trabajo que hubiera hecho brotar manantiales de entre las piedras m\u00e1s \u00e1ridas y hubiera podido sembrar flores en los acantilados. Lo compararon en secreto con sus propios hombres, pensando que no ser\u00edan capaces de hacer en toda una vida lo que aquel era capaz de hacer en una noche, y terminaron por repudiarlos en el fondo de sus corazones como los seres m\u00e1s escu\u00e1lidos y mezquinos de la tierra. Andaban extraviadas por esos d\u00e9dalos de fantas\u00eda, cuando la m\u00e1s vieja de las mujeres, que por ser la m\u00e1s vieja hab\u00eda contemplado al ahogado con menos pasi\u00f3n que compasi\u00f3n, suspir\u00f3: <br>Tiene cara de llamarse Esteban. <br>\u00a0Era verdad. A la mayor\u00eda le bast\u00f3 con mirarlo otra vez para comprender que no pod\u00eda tener otro nombre. Las m\u00e1s porfiadas, que eran las m\u00e1s j\u00f3venes, se mantuvieron con la ilusi\u00f3n de que al ponerle la ropa, tendido entre flores y con unos zapatos de charol, pudiera llamarse Lautaro. Pero fue una ilusi\u00f3n vana. El lienzo result\u00f3 escaso, los pantalones mal cortados y peor cosidos le quedaron estrechos, y las fuerzas ocultas de su coraz\u00f3n hac\u00edan saltar los botones de la camisa. Despu\u00e9s de la media noche se adelgazaron los silbidos del viento y el mar cay\u00f3 en el sopor del mi\u00e9rcoles. El silencio acab\u00f3 con las \u00faltimas dudas: era Esteban. Las mujeres que lo hab\u00edan vestido, las que lo hab\u00edan peinado, las que le hab\u00edan cortado las u\u00f1as y raspado la barba no pudieron reprimir un estremecimiento de compasi\u00f3n cuando tuvieron que resignarse a dejarlo tirado por los suelos. Fue entonces cuando comprendieron cu\u00e1nto debi\u00f3 haber sido de infeliz con aquel cuerpo descomunal, si hasta despu\u00e9s de muerto le estorbaba. Lo vieron condenado en vida a pasar de medio lado por las puertas, a descalabrarse con los travesa\u00f1os, a permanecer de pie en las visitas sin saber qu\u00e9 hacer con sus tiernas y rosadas manos de buey de mar, mientras la due\u00f1a de la casa buscaba la silla m\u00e1s resistente y le suplicaba muerta de miedo \u201csi\u00e9ntese aqu\u00ed, Esteban, h\u00e1game favor\u201d, y \u00e9l recostado contra las paredes, sonriendo, \u201cno se preocupe, se\u00f1ora, as\u00ed estoy bien\u201d, con los talones en carne viva y las espaldas escaldadas de tanto repetir lo mismo en todas la visitas, \u201cno se preocupe, se\u00f1ora, as\u00ed estoy bien\u201d, s\u00f3lo para no pasar la verg\u00fcenza de desbaratar la silla, y acaso sin haber sabido nunca que quienes le dec\u00edan \u201cno te vayas, Esteban, esp\u00e9rate siquiera que hierva el caf\u00e9\u201d, eran los mismos que despu\u00e9s susurraban \u201cya se fue el bobo grande, qu\u00e9 bueno, ya se fue el tonto hermoso\u201d. Esto pensaban las mujeres frente al cad\u00e1ver un poco antes del amanecer. M\u00e1s tarde, cuando le taparon la cara con un pa\u00f1uelo para que no le molestara la luz, lo vieron tan muerto para siempre, tan indefenso, tan parecido a sus hombres, que se les abrieron las primeras grietas de l\u00e1grimas en el coraz\u00f3n. Fue una de las m\u00e1s j\u00f3venes la que empez\u00f3 a sollozar. Las otras, alent\u00e1ndose entre s\u00ed, pasaron de los suspiros a los lamentos, y mientras m\u00e1s sollozaban m\u00e1s deseos sent\u00edan de llorar, porque el ahogado se les iba volviendo cada vez m\u00e1s Esteban, hasta que lo lloraron tanto que fue el hombre m\u00e1s desvalido de la tierra, el m\u00e1s manso y el m\u00e1s servicial, el pobre Esteban. As\u00ed que cuando los hombres volvieron con la noticia de que el ahogado no era tampoco de los pueblos vecinos, ellas sintieron un vac\u00edo de j\u00fabilo entre las l\u00e1grimas. <br>\u00a1Bendito sea Dios \u2013suspiraron-: es nuestro! <br>\u00a0Los hombres creyeron que aquellos aspavientos no eran m\u00e1s que frivolidades de mujer. Cansados de las tortuosas averiguaciones de la noche, lo \u00fanico que quer\u00edan era quitarse de una vez el estorbo del intruso antes de que prendiera el sol bravo de aquel d\u00eda \u00e1rido y sin viento. Improvisaron unas angarillas con restos de trinquetes y botavaras, y las amarraron con carlingas de altura, para que resistieran el peso del cuerpo hasta los acantilados. Quisieron encadenarle a los tobillos un ancla de buque mercante para que fondeara sin tropiezos en los mares m\u00e1s profundos donde los peces son ciegos y los buzos se mueren de nostalgia, de manera que las malas corrientes no fueran a devolverlo a la orilla, como hab\u00eda sucedido con otros cuerpos. Pero mientras m\u00e1s se apresuraban, m\u00e1s cosas se les ocurr\u00edan a las mujeres para perder el tiempo. Andaban como gallinas asustadas picoteando amuletos de mar en los arcones, unas estorbando por aqu\u00ed porque quer\u00edan ponerle al ahogado los escapularios del buen viento, otras estorbando all\u00e1 para abrocharle una pulsera de orientaci\u00f3n, y al cabo de tanto \u201cqu\u00edtate de ah\u00ed, mujer, ponte donde no estorbes, mira que casi me haces caer sobre el difunto\u201d, a los hombres se les subieron al h\u00edgado las suspicacias y empezaron a rezongar que con qu\u00e9 objeto tanta ferreter\u00eda de altar mayor para un forastero, si por muchos estoperoles y calderetas que llevara encima se lo iban a masticar los tiburones, pero ellas segu\u00edan tripotando sus reliquias de pacotilla, llevando y trayendo, tropezando, mientras se les iba en suspiros lo que no se les iba en l\u00e1grimas, as\u00ed que los hombres terminaron por despotricar que de cu\u00e1ndo ac\u00e1 semejante alboroto por un muerto al garete, un ahogado de nadie, un fiambre de mierda. Una de las mujeres, mortificada por tanta indolencia, le quit\u00f3 entonces al cad\u00e1ver el pa\u00f1uelo de la cara, y tambi\u00e9n los hombres se quedaron sin aliento. <br>\u00a0Era Esteban. No hubo que repetirlo para que lo reconocieran. Si les hubieran dicho Sir Walter Raleigh, quiz\u00e1s hasta ellos se habr\u00edan impresionado con su acento de gringo, con su guacamaya en el hombro, con su arcabuz de matar can\u00edbales, pero Esteban solamente pod\u00eda ser uno en el mundo, y all\u00ed estaba tirado como un s\u00e1balo, sin botines, con unos pantalones de sietemesino y esas u\u00f1as rocallosas que s\u00f3lo pod\u00edan cortarse a cuchillo. Bast\u00f3 con que le quitaran el pa\u00f1uelo de la cara para darse cuenta de que estaba avergonzado, de que no ten\u00eda la culpa de ser tan grande, ni tan pesado, ni tan hermoso, y si hubiera sabido que aquello iba a suceder habr\u00eda buscado un lugar m\u00e1s discreto para ahogarse, \u201cen serio, me hubiera amarrado yo mismo un \u00e1ncora de gale\u00f3n en el cuello y hubiera trastabillado como quien no quiere la cosa por los acantilados, para no andar ahora estorbando con este muerto de mi\u00e9rcoles, como ustedes dicen, para no molestar a nadie con esta porquer\u00eda de fiambre que no tiene nada que ver conmigo\u201d. Hab\u00eda tanta verdad en su modo de estar, que hasta los hombres m\u00e1s suspicaces, los que sent\u00edan amargas las minuciosas noches del mar temiendo que sus mujeres se cansaran de so\u00f1ar con ellos para so\u00f1ar con los ahogados, hasta esos, y otros m\u00e1s duros, se estremecieron en los tu\u00e9tanos con la sinceridad de Esteban. <br>\u00a0Fue as\u00ed como le hicieron los funerales m\u00e1s espl\u00e9ndidos que pod\u00edan concebirse para un ahogado exp\u00f3sito. Algunas mujeres que hab\u00edan ido a buscar flores en los pueblos vecinos regresaron con otras que no cre\u00edan lo que les contaban, y \u00e9stas se fueron por m\u00e1s flores cuando vieron al muerto, y llevaron m\u00e1s y m\u00e1s, hasta que hubo tantas flores y tanta gente que apenas si se pod\u00eda caminar. A \u00faltima hora les doli\u00f3 devolverlo hu\u00e9rfano a las aguas, y le dieron un padre y una madre entre los mejores, y otros se le hicieron hermanos, t\u00edos y primos, as\u00ed que a trav\u00e9s de \u00e9l todos los habitantes del pueblo terminaron por ser parientes entre s\u00ed. <br>Algunos marineros que oyeron el llanto a distancia perdieron la certeza del rumbo, y se supo de uno que se hizo amarrar al palo mayor, recordando antiguas f\u00e1bulas de sirenas. Mientras se disputaban el privilegio de llevarlo en hombros por la pendiente escarpada de los acantilados, hombres y mujeres tuvieron conciencia por primera vez de la desolaci\u00f3n de sus calles, la aridez de sus patios, la estrechez de sus sue\u00f1os, frente al esplendor y la hermosura de su ahogado. Lo soltaron sin ancla, para que volviera si quer\u00eda, y cuando lo quisiera, y todos retuvieron el aliento durante la fracci\u00f3n de siglos que demor\u00f3 la ca\u00edda del cuerpo hasta el abismo. No tuvieron la necesidad\u00a0 de mirarse los unos a los otros para darse cuenta de que ya no estaban completos, ni volver\u00edan a estarlo jam\u00e1s. Pero tambi\u00e9n sab\u00edan que todo ser\u00eda diferente desde entonces, que sus casas iban a tener las puertas m\u00e1s anchas, los techos m\u00e1s altos, los pisos m\u00e1s firmes, para que el recuerdo de Esteban pudiera andar por todas partes sin tropezar con los travesa\u00f1os, y que nadie se atreviera a susurrar en el futuro \u201cya muri\u00f3 el bobo grande, qu\u00e9 l\u00e1stima, ya muri\u00f3 el tonto hermoso\u201d, porque ellos iban a pintar la fachadas de colores alegres para eternizar la memoria de Esteban y se iban a romper el espinazo excavando manantiales en las piedras y sembrando flores en los acantilados, para que en los amaneceres de los a\u00f1os venturos los pasajeros de los grandes barcos despertaran sofocados por un olor de jardines en altamar, y el capit\u00e1n tuviera que bajar de su alc\u00e1zar con su uniforme de gala, con su astrolabio, su estrella polar y su ristra de medallas de guerra, y se\u00f1alando el promontorio de rosas en el horizonte del Caribe dijera en catorce idiomas, \u201cmiren all\u00e1, donde el viento es ahora tan manso que se queda a dormir bajo las camas, all\u00e1, donde el sol brilla tanto que no saben hacia d\u00f3nde mirar los girasoles, s\u00ed, all\u00e1, es el pueblo de Esteban\u201d. <\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div><p id=\"pvc_stats_1369\" class=\"pvc_stats all  \" data-element-id=\"1369\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/victorhutt.com.ar\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p><div class=\"pvc_clear\"><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>3er a\u00f1o B Lengua y Literatura Profesora: Valeria G\u00f3mez Leer el cuento de Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez, \u201cEl ahogado m\u00e1s hermoso del mundo\u201d. Transcriban y completen las siguientes oraciones *En el inicio del relato, el ahogado es confundido con\u2026.. *Esteban es un ahogado sobrenatural porque *Los pobladores deciden llamarlo Esteban porque\u2026. *Imaginan que su vida fue\u2026\u2026 Comparen las actitudes de los hombres y de las mujeres con el ahogado. Marquen con un X la opci\u00f3n correcta. La ficci\u00f3n narrada en este cuento es la historia de: Un hombre ahogado. Un pueblo de pescadores supersticiosos. Un pueblo que busca prosperar y tener<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_1369\" class=\"pvc_stats all  \" data-element-id=\"1369\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/victorhutt.com.ar\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":"","_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[30,2],"tags":[],"class_list":["post-1369","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-3b","category-esa12"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/victorhutt.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1369","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/victorhutt.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/victorhutt.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/victorhutt.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/victorhutt.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1369"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/victorhutt.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1369\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1370,"href":"https:\/\/victorhutt.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1369\/revisions\/1370"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/victorhutt.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1369"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/victorhutt.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1369"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/victorhutt.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1369"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}